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EL CONCILIO DE TRENTO Y LUTERO. PDF Imprimir E-Mail
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Escrito por galo molina molina   
miércoles, 23 de noviembre de 2011
 Trento y Lutero  Decía Lutero?. Siempre nos han enseñado que ésta es la doctrina de los protestantes. Segunda objeción: si esto es así, aquí paz y después gloria. No hay ningún motivo ni ninguna razón para esforzarme en la vida cristiana.  Porque si la amistad con Dios se nos da gratis y además nunca la merecemos...

. Pero lo dice también el concilio de Trento y también Sto. Tomás de Aquino. En su comentario a la primera carta a Timoteo, (1,8), dice Sto. Tomás: "Así pues, no está en ellas (en las obras) la esperanza de la justificación, sino únicamente en la fe". En el comentario a la carta a los Romanos (3,22) el mismo Sto. Tomás escribe: "Hay que decir que la justificación viene de Dios por la fe en Jesucristo, no en el sentido de que nosotros merezcamos por la fe ser justificados, sino en el sentido de que en este acontecimiento de la justificación en el que somos justificados por Dios, nuestro primer movimiento de la mente hacia Dios acontece por la fe". Para Sto. Tomás de Aquino la misma fe es gracia de Dios, es regalo de Dios. No es que la fe nos merezca la amistad con Dios, sino que la misma fe es haber empezado a recibir la amistad con Dios.

 Los cánones primero y segundo del decreto sobre la justificación. El primero dice: "Si alguno dijere que el hombre puede justificarse delante de Dios por sus obras que se realizan por las fuerzas de la naturaleza humana o por la doctrina de la ley, sin la gracia divina por Cristo Jesús, sea anatema" (DS 1551). Y el segundo: "Si alguno dijere que la gracia divina se da por medio de Cristo Jesús sólo a fin de que el hombre pueda más fácilmente vivir justamente y merecer la vida eterna, como si una y otra cosa las pudiera por medio del libre albedrío, sin la gracia, si bien con trabajo y dificultad, sea anatema" (DS 1552).

Entonces ¿dónde está la diferencia entre Lutero y el concilio de Trento? ¿O es que fue todo un gran malentendido? Es verdad que hubo, en cierta medida, malentendidos entre una y otra parte y muchas complicaciones de tipo político y eclesial. Cuando el concilio de Trento se abrió ya era demasiado tarde para una reconciliación y para buscar los puntos de convergencia..

Para la teología católica el recibir la gracia de Dios nos transforma, nos hace distintos, nos hace mejores. Mientras que para Lutero no es así. Lutero es un pesimista. Lutero considera al hombre al mismo tiempo justo y pecador. Quiere decir, que el hombre es pecador de por sí, y que la gracia de Dios no le convierte en bueno realmente. Vamos a leer una de las tesis de Lutero escritas para la controversia de Heidelberg (1518). En la tesis 13 dice Lutero: "El libre albedrío, después de la caída, no es más que un simple nombre, y peca mortalmente en tanto en cuanto hace lo que de él depende" Para Lutero toda actuación humana es pecado y no hay ninguna actuación humana que no lo sea. Porque para él la gracia de Dios consiste en que Dios no ve nuestro pecado, pero no consiste en que de verdad nuestro pecado deje de existir porque seamos trasformados. Que después de la caída de Adán las facultades naturales del hombre quedaron íntegras e incorruptas, y que el hombre, por naturaleza, goza de recta razón y de una voluntad buena, como enseñan los filósofos. Erasmo escribió un libro titulado "De libero arbitrio", contra Lutero. Es decir, "La libertad libre". Y Lutero contestó a Erasmo con su libro "De servo arbitrio", es decir "La libertad esclava" al tiempo que confesaba que Erasmo era el único que verdaderamente le había entendido. Mientras que los teólogos escolásticos que criticaban su postura con las indulgencias o en otros problemas no estaban respondiendo a lo verdaderamente nuclear en la mente de Lutero. Hay quizá otro aspecto importante de la controversia entre Lutero y Trento, en torno a la justificación y es que para Lutero la fe es probablemente una fe "fiducial", es decir, la mera confianza en que Dios nos salvará. No es la apertura real de nuestro corazón y de nuestro ser a la salvación de Dios.

En resumen. La gracia de Dios, la amistad con Dios y en consecuencia la salvación es algo que nosotros recibimos en la fe gratis. No porque lo merezcamos. Esto es así para Lutero y para nosotros. La diferencia está en que para la teología católica el hombre que recibe la gracia puede actuar bien y puede hacer el bien. Para Lutero el hombre no es transformado. Para él la naturaleza humana ha sido corrompida por el pecado original de tal manera que el hombre no puede ya obrar el bien. Todo lo que hace es malo. No obstante, Dios le salva gratis "como si" de verdad hubiera sido transformado.

 

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